El escritor francés Anatole France, dijo una vez: "Un buen retrato es una biografía pintada". Esta fantástica cita resume lo que tantos artistas pretendieron plasmar con sus retratos a lo largo de la historia.
Y es que el objetivo de un retrato va más allá de la simple copia de un rostro, de unas particulares facciones, o de algún determinado gesto. Además de la forma y proporción, el conjunto de rasgos de una cara forma un acorde expresivo, diciéndonos éste algo más sobre la persona que la mera apariencia..
Conseguir que esos trazos nos muestren una imagen viva, de modo que cuando miremos el retrato estemos realmente viendo el fondo de la persona en él retratada; ése es el reto.